-Oh, espera, tienes algo ahí.
Ella se acerca y cuidadosamente, le retira a él una pestaña que tenía en la mejilla. Él le mira intrigado y la sonríe francamente.
-¿Ocurre algo? –pregunta ella.
El chico niega con la cabeza, sonríe y sigue contemplando sin parpadear sus inmensos ojos azules. La chica se encuentra con su mirada, y durante unos segundos permanece fija en ella. Después, baja la cabeza y suspira. Ella aún mantiene la pestaña de él en la mano.
-Debes pedir un deseo. –susurra ella poniendo la pestaña ante sus ojos.
-¿Un deseo? –pregunta frunciendo el ceño.
-Sí. Cualquier cosa vale. -le aclara- Y después, tienes que soplar la pestaña, y dejar que se vaya volando.
El chico mira al cielo en busca de un deseo. Después baja la mirada a sus zapatillas de deporte, y la vuelve a mirar a ella, que tenía la vista fija en el horizonte.
-No tengo ningún deseo. –le confiesa el chico buscando su mirada.
La chica le mira asombrada.
-¿No? –dice acercándose a él- ¿Ninguno?
-No, tú ya estás aquí, a mi lado. –dice mirándola a los ojos y besándola suavemente en los labios.
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