Querido tú:
No hablamos desde hace mucho, bastante, demasiado; al menos para mi. Te he echado de menos. ¿Cuántas veces te habré dicho esa frase? Cientos, lo sé. Y es verdad, siempre lo ha sido.
Te escribo esto para que sepas que estoy bien. Bueno, todo lo bien que se puede estar sin tenerte a mi lado, que viene siendo muy poco, la verdad. Te echo de menos. Sí, sé que me repito, pero necesito que lo sepas, que lo tengas bien claro, en mente, para que sepas que la idea de verte algún día es un sueño sin cumplir, que puede, algún día se cumpla.
La verdad, lo que me ha impulsado a escribirte ha sido una película. ¡No! ¡No te rías! Es la verdad, tenía que confesártelo. La película se llama Querido John y va sobre una chica y un chico que se enamoran, pero él se tiene que ir muy, muy lejos, durante mucho tiempo, a la guerra.
He perdido la cuenta de las lágrimas que he soltado viéndola. He llorado al principio, de alegría; a la mitad, de impotencia; y al final, porque sé que es lo que me pasa a mí, lo que me va a pasar. Bueno, menos lo de la guerra. Sin embargo, puedo decir que es de las mejores películas que he visto en mi vida, va totalmente en serio. Es fantástica, tienes que verla.
Bueno y ahora, ahora quiero que me perdones, por esto que te voy a decir: Estoy perdida, e irremediablemente enamorada de ti. Pase el tiempo que pase, nos separe la distancia que nos separe; lo que yo siento hacia ti, no va a cambiar nunca. Jamás.
Al fin y al cabo, la distancia son solo números, y pasos, a los que al final estás tú, y si al final estás tú, ten por seguro que voy a recorrer el camino que haga falta para poder verte.
En cuanto al tiempo… Bueno, el tiempo pasa, muy, muy despacio. Terriblemente lento. Pero a medida que el tiempo pasa, la espera se va haciendo cada vez más corta, mientras tanto, un cubo de Rubik y los discos de los Beatles me entretienen.
Nos vemos pronto,
Yo.
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