Eh, date cuenta, cada vez queda menos para que pueda verte. Ya me imagino tu llegada: besos por doquier, un helado compartido y risas, muchas risas. Bueno, para eso, aún queda más de dos meses.
Bueno, mientras tanto, quería saber qué tal estás, cómo te va la vida y eso. Supongo que bien, vamos, creo y espero.
¿La mía? ¿Cómo va mi vida? Bueno... Pues aquí estoy, pensando, en mis movidas mentales... Bueno, ya me conoces. Pensando en cómo soy capaz de levantarme cada mañana y, sabiendo que otro día más, no voy a verte, no me mata. Es doloroso, ¿sabes? Me destroza por dentro. Quizá la razón por la que me levante sea porque la espera se hace más y más corta cada vez. Cada segundo estoy más cerca de poder verte, tocarte y abrazarte.
Bueno, no tengo ni idea de qué más decirte. ¿Qué eres extraordinario? Ya lo sabes. ¿Lo mejor que me ha pasado nunca? También lo sabes. ¿Que te quiero? Eso, lo sabes de sobra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario