Por cosas así me doy cuenta de que soy una extraña.
No me malinterpretéis: Algo para recordar me gusta tanto como a cualquiera, pero no me guío por las mismas normas. No corro muchos riesgos, no baso mi felicidad en la de los demás, no desperdicio el tiempo en falsas esperanzas que luego no se cumplen y hacen más daño, y carezco de las cualidades que gozan la mayoría de las personas, como la de creer en cosas intangibles como Dios o la paz mundial. Me gusta lo inevitable e irremediable, las cosas que van a ocurrir sí o sí, las cosas con las que siempre puedes contar.Soy como una extraña que mira desde fuera. Y me gusta que sea así. Ya sé cuál es mi lugar en el mundo: fuera de él.
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