Cierta vez, le pedí a un genio, mi genio particular, tres deseos.
De los tres, el más importante y mejor fue el tercero:
'Bésame.' Le dije. Literalmente.
Fue entonces que él me dijo: '¡Vale, vale, vale!'
Realmente, no sé si los deseos se cumplen y pueden llegar a hacerse realidad. Pienso que los deseos son como los sueños, que si piensas mucho mucho mucho en ellos, al final se cumplen. Esperemos que eso sea verdad, porque no me puedo sacar de la cabeza ese pequeño deseo que a lo mejor, quién sabe, podría pasar este sábado.
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